LOS
REGENWASSERS DE ALEMANIA
Durante los 1940's mi hermano carnal Wilbur Rainwater
estuvo en el ejécito de Los Estados Unidos en Alemania, durante
la segunda guerra mundial. Yo era un adolecente cuando él regresó
de la guerra, sin embargo, nunca tuve mucha amistad o contacto con él,
porque estaba muy envuelto con sus amigos que él tenía, y
tomando en cuenta que no era cristiano, buscaba otras cosas entre sus amigos
de la escuela secundaria. Nunca nos platicó de lo que le había
pasado en Alemania, hasta de una edad avanzada, antes de su fallecimiento.
Era una de mis dos hermanas carnales que comunicó conmigo por carta,
que él le había escrito, que quería decirle algo acerca
de nuestra familia que él encontró en Alemania. Sus
palabras eran muy sorprendentes para mi hermana, porque nunca habíamos
sabido de nuestra historia, solo que eramos de Alemania. Resulta que una
rama de los Regenwassers, tenían deseos de salir de allí
antes de los principios de 1800. Yo siento que personalmente era el plan
de Dios, que no estuvieran allí para los terribles acontecimientos
que sucedieron, precisamente por Adolfo Hitler, que era muy buen Católico.
Esa rama de la familia que salieron de Alemania, llegaron a Los Estados
Unidos por barco, y estando en la costa del éste, fueron a distintos
lugares. Una parte se quedó allí, creo en Nueva Jersey, y
otra parte se fueron para el sur, a Georgia y Alabama. La otra parte decidieron
cruzar de pioneros en caravana hasta el estado de Washington. Yo, Harvey
Rainwater ahora conocido por Javier Aguacero, soy parte de los que llegaron
al estado de Washington. Mi padre era nieto o viznieto de uno del grupo
que cruzaron en la caravana, y que tuvieron que pelear con los indios indígenos
que vivieron por los estados en el camino por donde pasaron para llegar
al estado de Washington.
Cuando mi hermano estuvo en Alemania, llegó
a conocer algunas personas que al saber de él, luego le llevaron
a una de las Bibliotecas allí para darle a conocer quienes eran
los Regenwassers de Alemania. El se asustó al saber que eran en
primer lugar, Judíos y que algunos de ellos habían llegado
a ser Príncipes muy importantes en el Gobierno de Alemania. Otros
detalles mas, no sé, sólo que Adolfo Hitler con un odio tremendo
llevó acabo, lo que el Vaticano en Roma, Italia ya tenía
en sus planes para hacer. Fue el nefasto masacre del Holocausto que terminó
con ellos. Por medio de las Enciclopedias, puede saber lo que Hitler hizo
con esos Judíos en Alemania, y los Regenwassers eran parte de los
seis millones y medio que murieron en Alemania. Cuando salieron mucho antes
de que se llevó acabo ese terrible acontecimiento, se habían
tomado la decisión de traducir su nombre al Inglés para tomar
un nuevo comienzo, y no hablaron de que eran judíos, para evitar
incidentes de odio contra los judíos. Por eso, hicieron la
traducción de Regenwasser a Rainwater, y desde entonces eran conocidos
por Rainwater. Ahora, yo también traducí mi nombre al Español,
para tener mejor entendimiento entre los Latinos.
Por eso, es algo interesante saber que yo vengo
de la descendencia de Abraham, Isaac, y Jacob; que me hace reconocer muchas
cosas en cuanto a como Dios pone sus Llamados sobre sus hijos, para cumplir
sus propósitos mas adelante en el futuro.
Desde chico sentí muy fuerte el
deseo de servir al Señor, y aunque Satanás tan astuto que
es, ha tratado de desviarme de ese Llamado: No lo he rehusado, mas bien
lo siento más fuerte ahora que antes. No busco fama ni renombre,
sino en cumplir lo que Dios ha puesto en mi corazón. Amo mucho a
Israel, y al pueblo Escogido de Dios - Los Judíos. Ahora, que sé
que yo soy uno de ellos, aunque la sangre de la descendencia está
algo deludida, de todas maneras soy uno de ellos. Sólo puedo dar
la honra y gloria al Señor por haberme alcanzado por medio de mis
padres que eran Cristianos, y la fe en el Señor Jesucristo. Sigo
adelante con mi carrera propuesta en agradar a mi Padre Celestial, a su
Hijo, mi Señor Jesucristo, y al Bendito Espíritu Santo.
LA DESCENDENCIA
DE ABRAHAM
Vemos algunas porciones de Las Sagradas Escrituras
que hablan del Linaje de Abraham. Vemos el Llamado de Dios sobre Abram,
y la promesa para su descendencia en Génesis
15:1-18: 'Después
de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión,
diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será
sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová,
¿que me darás, siendo así que ando sin hijo, y el
mayordomo de mi casa es ese damasceño Eliezer? Dijo también
Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será
mi heredero un esclavo en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová,
diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será
el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora
los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así
será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado
por justicia. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur
de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Y él respondió:
Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la
he de heredar? Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años,
y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una
tórtola también, y un palomino. Y tomó él todo
esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente
de la otra; mas no partió las aves. Y descendían aves de
rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. Mas a
la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he
aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.
Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia
morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será
oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación
a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto
saldrán con gran riqueza. Y tú vendrás a tus padres
en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación
volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo
la maldad del amorreo hasta aquí. Y sucedió que puesto el
sol, y ya oscurrecido, se veía un horno humeando, y una antorcha
de fuego que pasaba por entre los animales divididos. En aquel día
hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré
esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande,
el río Eufrates;' Sigo en Génesis
22:1-19: 'Aconteció
después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo:
Abraham, y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora
tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah,
y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que
yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y
enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a
Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó,
y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham
sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos:
Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí
y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña
del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó
en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló
Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió:
:Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y
la leña; mas ¿dónde está el cordero para el
holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero
para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Y cuando llegaron al
lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham
un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo
puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano
y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel
de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham.
Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu
mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a
Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó
Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero
trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero,
y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham
el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice
hoy: En el monte de Jehová será provisto. Y llamó
el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,
y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto
has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo, de
cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como
las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del
mar;; y tu descendencia poseerá las pueertas de sus enemigos. En
tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por
cuanto obedeciste a mi voz. Y volvió Abraham a sus siervos, y se
levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.'
Ahora sigo acerca de Isaac, el hijo de Abraham,
en Génesis 26:24-25:'Y
se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el
Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y yo bendeciré,
y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo. Y
edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová,
y plantó allí su tienda; y abrieron allí los sierevos
de Isaac un pozo.'
Ahora vemos en Deuteronomio
7:6-26: 'Porque
tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu
Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos
los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más
que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues
vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino
por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que
juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa,
y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.
Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda
el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos,
hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece,
destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le
dará el pago. Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos
que yo te mando hoy que cumplas. Y por haber oído estos decretos
y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará
contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. Y te amará,
te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto
de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas,
y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus
padres que te daría. Bendito serás más que todos los
pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni
en tus ganados. Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y
todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá
sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecierren.
Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios;
no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque
te será tropiezo. Si dijieres en tu corazón: Estas naciones
son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré
exterminar? No tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo
Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto; de las grandes
pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la
mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó;
así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya
presencia que tú temieres. También enviará Jehová
tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan los que quedaren y los
que se hubieren escondido de delante de ti. No desmayes delante de ellos,
porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y
temible. Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante
de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que
las fieras del campo no se aumenten contra ti. Mas Jehová tu Dios
las entregará delante de ti, y él las quebrantará
con grande destrozo, hasta que sean destruidas. El entregará sus
reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo
del cielo; nadie te hará frente hasta que los destruyas. Las esculturas
de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni
oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues
es abominación a Jehová tu Dios; y no traerás cosa
abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás
y la abominarás, porque es anatema.'
Ahora bamos al Nuevo Testamento para conocer
que la Salvación no es por la ley; sino por medio de la fe, en Romanos
4:13-25: 'Porque
no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que
sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque
si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada
la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay
transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin
de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para
la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham,
el cual es padre de todos nosotros. (como está escrito: Te he puesto
por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual
da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El
creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de
muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será
tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo,
que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad
de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa
de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente
convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había
prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada,
sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada,
esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús,
Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones,
y resucitado para nuestra justificación.'
Seguimos en Romanos 9:1-33:'Verdad
digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu
Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque
deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos,
los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de
los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación
de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de
los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas
las cosas, bendito por los siglos. Amén. No
que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden
de Israel son israelitas, ni por ser desciendentes de Abraham, son todos
hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No
los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que
los que son hijos según la promesa es esta: Por este tiempo vendré,
y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino también
cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre, (pues no
habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien
ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección
permaneciese, no por la obras sino, por el que llama), se le dijo: El mayor
servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé,
mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que
hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré
misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del
que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del
que corre, sino de Dios que tiene miseericordia. Porque la Escritura dice
a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi
poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera
que de quien quiere, tiene miseericordia, y al que quiere endurecer, endurece,
pero me dirás: ¿por qué, pues, inculpa? porque ¿quién
ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién
eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso
de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?
¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la
misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué,
si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó
con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción,
y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para
con los vasos de misericordia que él preparó de antemano
para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es a nosotros,
no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?
Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al
que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les
dijo: Vosotros no sois pueblo mío. Allí serán llamados
hijos del Dios viviente. También Isaías clama tocante a Israel:
Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar,
tan sólo el remanente será salvo; porque el Señor
ejecutará su senticia sobre la tierra en justicia y con prontitud.
Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos
no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido
a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. ¿Qué, pues,
diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado
la justicia, es decir, la justicia que es por fe; mas Israel, que iba tras
una ley de justicia, no la alcanzó ¿Por qué? Porque
iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron
en la piedra de tropiezo, como está escrito: He aquí pongo
en Sion piedra de tropiezo y roca de caída: Y el que creyere en
él, no será avergonzado.'
Por último vemos que en el glorioso Reinado Milenial de Jesucristo
desde Jerusalén, Israel, que todo Israel será salvo, en Romanos
11:25-36: 'Porque
no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis
arrogantes en cuanto a vosotros mismos; que ha acontecido a Israel endurecimiento
en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo
Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion
el Libertador. Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será
mi pacto con ellos. Cuando yo quite sus pecados. Así que en cuanto
al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección,
son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y
el llamamiento de Dios. Pues como vosotros también en otro tiempo
erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia
por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora
han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros,
ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a
todos en desosobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Oh profunidad
de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán
insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién
entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su
consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que
le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él,
son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.'
Por eso: Mis amados hermanos en Cristo, sólo
Dios sabe el principio y el fin de todas las cosas, y cuales son sus propósitos
en lo que El hace. Solamente podemos sujetarnos a la divina y santa voluntad
de Dios en obediencia, y a fin de cuentas, entenderemos todo perfectamente
bien. No conviene la desobediencia o andar fuera por nuestros propios caminos.
Hay que estar En Cristo, y caminar por el Camino que Es Cristo, y El también
es La Puerta al cielo, y fuera de El, no hay Salvación. No haga
caso de todos los inventos que Satanás ha hecho; Jesucristo es el
todo en todo, y con El veremos ese glorioso reino de luz en el cielo, pues
el Salvador nos salvará; El Redentor nos dará la Redención.
No vaya por otros caminos equivocados, porque Sólo Jesucristo es
'El Camino, la verdad, y la vida, y nadie
viene al padre sino por mí', fueron
las palabras de nuestro Señor Jesucristo.
EL CONOCIMIENTO
ESPIRITUAL ES IMPORTANTE
Para alcanzar el cielo, es menester conocer al Señor Jesucristo
como nuestro único y todo suficiente Salvador personal, y confiar
totalmente en la eficacia de su sangre expiatoria, que nos limpia de todos
nuestros pecados, en la obra que El efectuó en la cruz del Calvario.
Al apropiar esa obra de Redención a nuestra vida personal, somos
salvos por la fe, y absueltos de la pena y la culpa del pecado. No es una
cosa religiosa, sino la Salvación por fe en el Señor Jesucristo
como nuestro Salvador personal, y servirle con una vida recta en santidad:
Nos llevará al cielo al fin de nuestra vida terrenal. Al mismo tiempo,
nos da los derechos para gozar de las bendiciones de Dios aquí en
esta vida. Ahora, sea para los judíos o los gentiles, la cosa de
suma importancia es la fe que tenemos en nuestro Salvador, el Señor
Jesucristo. Dios no acepta otros medios, porque
Jesucristo es el único medio aceptado por Dios, para la Salvación
de nuestras almas.
Vemos en Las Sagradas Escrituras esta importancia de la obra de Jesucristo,
en Hebreos 8:1-2; 9:11-15' y 23-28:
'Ahora bien, el punto principal de lo que venimos
diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la
diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario,
y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor,
y no el hombre.' 'Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los
bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo,
no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre
de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró
una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna
redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos,
y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la
purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre
de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció
a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias
de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Así que,
por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para
la remisión de las transgresiones que había bajo el primer
pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.' 'Fue, pues,
necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así;
pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque
no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero,
sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosostros ante Dios;
y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar
Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera
sido necesario padecer muchas sveces desde el principio del mundo; pero
ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez
para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio
el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres
que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así
también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados
de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con
el pecado, para salvar a los que le esperan.'
Por eso: Mis amados hermanos, hemos confiado en esa obra redentora
de la sangre preciosa de Jesucristo, el Hijo de Dios, y su eficacia para
redimirnos y salvarnos. Estamos en espera de su venida para llevarnos con
El al cielo: de los que todavía estamos en nuestros cuerpos y estamos
con vida. Las señales están por todos lados de lo que Cristo
habló aquí en la tierra, cuando El anduvo por la Palestina,
y nos indica que su venida está a las puertas. Entonces se culminará
nuestra Salvación en su venida, y estaremos con El para siempre
en nuestros cuerpos glorificados allá en el cielo, y en donde El
tenga destinado para nosotros durante su Reinado Milenial desde Jerusalén,
Israel. Fuimos comprados por El, a precio de su sangre preciosa, y pertenecemos
a El. Es maravilloso, pero es verdad, para gozarnos en el glorioso Reino
de Dios.
Mi vida es una historia muy larga de lo que Dios ha realizado en mí,
para llevar acabo sus propósitos de la evangelización de
muchas almas. Es un verdadero privilegio trabajar con el Señor,
porque no hay otro trabajo mas grande, que él de ser un Embajador
del Rey de reyes, y Señor de señores, en su santo ministerio.
Nuestra misión es llevarles el mensaje de la Bendita y Sagrada Palabra
de Dios: Por medio de la inspiración del Bendito Espíritu
Santo. Espero que usted sea participante de esta Salvación, para
aceptar a Jesucristo como su Salvador personal: amarle, servirle y hacer
su santa y divina voluntad en la tierra, como es en el cielo.