1
De aquellos tiempos, en nuestra Biblia,
Hemos leído de los profetas,
Que no temieron, a ningún hombre,
Cuando de Jehová, Su Palabra llegó.
CORO
Voz de profeta, que no teme a nadie,
Cuando el mensaje, viene del Señor,
No es muy fácil, dar la palabra,
Pero mejor es, a Dios agradar.
2
Cuando Ananías, con su mujer,
Mentir trataron, al siervo del Señor,
No era posible, ante Su poder,
Y El enseñó, no pudieron engañar.
3
Y en la oración, y en ayuno,
No puede escapar, a un siervo de Dios,
Dios lo revela, a su condición,
Y para poder, dar la liberación.
4
El ministerio de un profeta,
Como aquellos, gran siervos de Jehová,
Debe ser deseado, en éstos días,
A ministrar, al gran pueblo de Dios.
5
Todos esperan, y aún gimiendo,
Que se manifiesta, éste gran poder,
Se pierde el mundo, en necesidad,
Oh, mi hermano, escucha el clamor.
6
Dios está listo, quiere restaurar,
A Su Iglesia, el ministerio,
De un profeta, y siervo que es muy fiel,
Sólo clama a El, y te recibirás.
Fecha cuando lo recibí de parte del
Señor: Marzo 7, 1989
Fecha de Registro:
E.U.A. - Library of Congress, Washington,
D.C. - (1989 Palabras y Música)
México, D.F. - El Derecho al
Autor - (1989 Palabras y Música)